Cultura Garífuna

w livingston

Livingston, Izabal, Guatemala

Llegamos a Livingston como un paseo de tarde y nos terminamos quedando más de un día. Para llegar hasta la “isla” hay que tomarse un ferry o lancha desde el puerto de Puerto Barrios. Nosotros elegimos ferry por costos, así que fue un viaje de hora y media un poco ruidoso, entre electrodomésticos, jugos y aguas de bolsa que llevaban para comercializar. Pero con un paisaje muy lindo.

Sinceramente la primer impresión no fue buena. Caminamos en busca de la playa. Preguntamos un par de veces para orientarnos y nos volvieron a decir que tuviéramos cuidado, que era un poco peligroso. Un poco paranoicos llegamos a la playa que nos habían indicado. Ninguno atinó a tirarse desesperado al agua como ya nos ha pasado, y eso que el calor estaba bastante bravo y la caminata había incrementado los deseos de sambullirnos en agua fresca. La playa estaba muy descuidada, había mucha basura, el agua oscura y sucia. Tomamos unos mates mientras conversamos sobre las últimas sensaciones en Guatemala.

Decidimos darle otra chance a Livingston y buscar otra playa, para ver si solo había sido mala suerte en la elección de ese lugar. Caminamos por la costa, a media hora encontraríamos la siguiente playa. El recorrrido seguía confirmando nuestra primera impresión, mucha basura, las orillas muy descuidadas, el agua sucia.

Randy

Pasamos por una tiendita donde un hombre descansaba fuera en una hamaca, le pidimos permiso para usar el sanitario y nos casi sin pronunciar palabra nos hizo señas hacia adentro. Aprovechamos la ocasión para hacer algunas preguntas al mulato y lo primero que queríamos saber era porqué Livingston era la cuna de la cultura garifuna.

Entonces se acomodó un poco mejor en su hamaca comenzó el relato. Nos contó que los garifunas eran una comunidad que traían para esclavos a América y que lograron escaparse. Fueron a San Vicente y luego se repartieron por Honduras, Bélice, El Salvador y Guatemala. Hace unos 100 años unas 100 familias llegaron a Livingston, donde hoy es centro de su comunidad. Nuestro amigo nos cuentaque Guatemala reconoció a la comunidad garifuna y les dio su lugar. En Livingston hay escuelas garifunas, centros culturales, templos. Gracias a este espacio todavía pueden mantener su lengua, su música, su comida, sus costumbres, su cultura. Nuestro relator se llama Randy y tiene su pequeña tienda a orillas del río, y también sirve comidas típicas garifunas. Nos contó que fue un gran boxeador, que reprentó a Guatemala y gracias a ello conoció muchos países de Centroamérica. También que le gusta mucho el reggae y cantar, que tiene un video en Youtube que le hizo un amigo.

Tanta charla nos dio hambre así que aprovechamos para probar la comida garífuna y le pedimos uno de sus platos“Machuca”, que es plátano verde y maduro hervido y machucado acompañado con un caldo de sábalo (pescado) con leche de coco. Mientras esperábamos la comida decidimos que Livingston era un buen lugar para quedarse unos días más a investigar mejor esta cultura bien interesante. La comida estuvo ríquisima. Hablamos un poquito más con Randi y nos fuimos, prometiendo volver al día siguiente para que nos ayudara con el relevamiento.

CaminANDO Livingston

Dejamos de lado un poco las playas y nos empezamos a introducir por las callecitas con ganas de conocer los movimientos urbanos en este lugar tan particular. Livingston es una isla con mucha apropiación del espacio público, muchos niños jugando en las calles, mujeres conversando sentadas en la vereda, algunas haciéndose trencitas entre sí, hombres reunidos en las esquinas. Pasamos por una canchita donde un grupo de niñas jugaba fútbol, con sus morralcitos colgando y todo.

Un mulato que nos preguntó que andábamos haciendo nos dijo que nos resultaría interesante conocer la Biblioteca, y nos acompañó hasta ahí. Entramos un chico nos recibió muy bien, y nos exlicó el funcionamiento. En ese momento había algunos niños y una señora aprendiendo con un italiano, otra persona que nos recibió, nos comento como trabajan con los niños en las diferentes áreas basándose todos los meses sobre un núcleo temático diferente, haciendo mucho hincapié en la diversidad, ya que asisten niños garífunas, ladinos, mayas.

Caminando de regreso nos encontramos con una situación muy particular, al principio no entendíamos mucho de que se trataba. Eran unas 25 mujeres de todas las edades sentadas en la vereda. Al acercarnos nos dimos cuenta que estaban jugando a la lotería, una chica sentada a la mitad cantaba las figuras que salían y las demás señoras con piedritas tachaban lo que tenían. Las figuras eran objetos de uso cotidiano, muchos relacionados a su cultura que nosotros no conocíamos.Algo asombroso el uso del espacio público y el juego de mesa colectivo, además del entusiasmo con el que jugaban! Nos recordó mucho a Cuba!

Edgar

Randy nos presentó a Edgar, su amigo, que nos iba a contar más profundamente sobre la historia garífuna y sus cuestiones culturares y de creencias, que es muy parecida a la africana y rasta. Tanto Randy como su amigo, transmitían paz, amor y tranquilidad, más allá de ser dos hombres con aspecto muy fuerte y grande.

El garífuna es una nueva cosmovisión espiritual, con un nuevo liderazgo, nuevo entendimiento, entre tantas cosas, entre tantas guerras, al final fueron vencidos. Por mucho tiempo el pueblo garífuna fue dominado por líder Joseph Satuye, muy conocido por todo el pueblo. Primer líder que propagó los derechos humanos, que todos somos iguales, que todos somos seres humanos, el derecho humano a la igualdad.

La base de esta cultura es el positivimos y la alegría, que según Edgar le falta a la cultura occidental. Esta esencia proviene de la espiritualidad africana, que tiene conserva esta cultura espiritual a pesar de las batallas donde tuvieron que aceptar las religiones de otras culturas y “no porque no tengamos la nuestra, sino porque nos señalaban por la forma de espiritualidad que teníamos”. Su cosmovisión es la de Dios, el hombre y los que han partido, los ancestros. El Dios todopoderoso es Baba, y los ángeles que han transitado por esta vida, han llegado a tener una percepción de Dios y que a la hora de fallecer tienen una cierta comunicación por lo que siguen enviando sus mensajes, siempre el positivismo, es lo que el garífuna ha estado operando por años, con paz interior.

“De acuerdo a otros afro descendientes somos los más atrasados”. Aquí en Guatemala todavía existe una fuerte discriminación hacia el negro, a diferencia que en Honduras en donde se ve la participación de ellos en varias áreas, se respeta mucho el garífuna, su manera de ser, su manera de comunicarse, hemos sido identificados como un pueblo con mucha alegría.

Para terminar con el intercambio nos enseñaron a decir y escribir algunas palabras en Garífuna, entre ellas a decir “ANAHA lau nugudi lidamua” que significa ANDO, con los pies en la tierra.

Hablar garífuna

La cultura garífuna fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 18 de mayo de 2001. Dice un cartel cerca de 7 altares:

“La lengua es la forma particular de expresión. Tiene importancia porque evidencia el pasado histórico de una nación y de los pueblos que aún conservan su forma de hablar. Tiene pruebas fehacientes de que nunca fueron esclavizados y es en este texto que se encuentra el idioma garífuna de Guatemala.

El idioma garífuna surgió en la Isla de San Vicente, Antillas Menores, hace más de 6 siglos. En la actualidad se conforma de un 45% de palabras arahuaca, un 25% Kallinaum, un 15% de francés, un 19% de nglés y el 5% lo constituyen vocablos técnicos del español.

Los Garífunas parlantes de este idioma conservan todavía la división lingüística sexual, puesto que existen todavía expresiones usadas exclusivamente por mujeres y otras solo por hombres.”

Los templos

Bien temprano comenzamos la caminata hacia el templo garífuna al que Randy y Edgar nos iban a acompañar. Caminata a orillas del río, con charla, lodo, puentes, y algunos obstáculos en el camino. El calorcito empezó a aumentar pero la caminata resultó muy agradable de todas formas, lo único de lo que no pudimos dejar de asombrarnos, otra vez, fue de la inmensa cantidad de basura, plástico, chanclas, envases, a las orillas de la playa. Dicen que los tiran los barcos, pero también creemos que mucho tiene que ver que al estar así todo tan descuidado la gente tampoco colabora con el espacio y sigue sumando al basural.

Después de más de una hora de caminata llegamos a la iglesia garífuna. Era una construcción como muchas otras de la isla hechas de madera y caña de bambú, con techo de palmera. Estaba cerrada. Edgar nos explicó que la iglesia la usan para celebraciones. También había más construcciones alrededor que son para que las familias se queden ahí durante las celebraciones, porque duran 2 o 3 días. Se realizan cuando una familia sueña con un ser querido fallecido que les pide algo particular, entonces hacen el pedido del espacio para la celebración y llevan ofrendas como algunos animales. Los echan al fuego y si el fuego prende es porque la ofrenda es aceptada, si el fuego no prende es porque no lo aceptaron y según Edgar esta familia “tendrá mucho que pensar”. Los garífunas son seres muy espirituales y están muy conectados con su Dios, pero nos dice Edgar que hay muchas cuestiones con las que no está de acuerdo, porque no terminan de ser coherentes; pero mucho tiene que ver con la mezcla de culturas actuales.

Aunque el “templu” estaba cerrado nos hicimos el espacio fuera para tomarnos unos mates nosotros y se armaron unos “puros” Randi y Edgar. “Nos echamos un relajo” como dicen ellos, que también se animaron a probar el mate mientras hablábamos de la cultura del mate.

7 altares

Luego de la distención ellos debían irse a trabajar. Nos indicaron el camino hasta 7 altares y seguimos rumbo. Algunos minutos más de caminata y llegamos. Un señor muy espiritual nos recibió muy bien y nos invitó a pasar. Un lugar hermoso que había que recorrerlo descalzos por el agua, “parecemos indiecitas” dijo Orne. Unas pozas hermosas con agua corriendo que venía desde una cascada un poco más lejana. Agua bien fresquita que necesitabamos después de tanta caminata. Disfrutamos un buen rato del agua y de las energías del lugar, pero tuvimos que emprender el regreso porque andábamos un poco cortos de tiempo.